domingo, 25 de agosto de 2013

PETROGLIFOS EN EL BIERZO (POR FIN)


Ha pasado un lustro desde que los primeros petroglifos maragatos fueron descubiertos, y durante todo este tiempo se ha ido generado en toda la provincia un gran interés y una especial sensibilidad hacia este tipo de manifestaciones rupestres prehistóricas. Esta implicación por parte de muchas personas ha propiciado que se incremente el número de estaciones rupestres conocidas, aflorando así un legado milenario hasta ahora oculto en las rocas.
 Sin embargo, me parecía especialmente extraño el hecho de que hasta ahora no se hubiera tenido constancia de ningún petroglifo en el Bierzo.  La fosa berciana es un paso casi obligado que comunica las tierras del Duero y la meseta central con Galicia, esta circunstancia unida a su extensión y cercanía a los petroglifos gallegos hace de la comarca un lugar faborable a estas manisfestaciones, al menos estadísticamente. 
Este desconocimiento en lo que concierne a grabados prehistóricos no afecta sin embargo a otro tipo de manifestaciones  como son las pinturas rupestres realizadas en las pequeñas cuevas y abrigos de los riscos de cuarcita. Las pinturas abarcan un repertorio de figuras muy esquematizadas, con gran variedad de antropomorfos, zoomorfos (cuadrúpedos), soliformes, ramiformes (con forma de ramo vegetal),  símbolos geométricos (círculos, reticulados etc) y otras figuras abstractas de difícil clasificación.
 El hecho de que ambas manifestaciones rupestres -pinturas y petroglifos- hayan sido encuadradas en la misma cronología (el calcolítico) hacía mas inaudita la ausencia de los grabados bercianos.

Pues bien, resulta que el escenario anterior ha quedado modificado por el descubrimiento de varios paneles con petroglifos aparentemente prehistóricos en la localidad de Santa Marina de Torre.





 Hace unos meses  Juan Carlos Garrido localizó unas rocas grabadas con cazoletas y otros símbolos en las cercanías del pueblo, al lado del camino y casi a tiro de piedra de las casas. Juan Carlos Garrido supo reconocer de inmediato la importancia de los grabados y se puso en contacto con la asociación cultural "Carqueixa del Bierzo" de Santa Marina de Torre. Ellos a su vez me pusieron en contacto con mi tocayo Juan Carlos y propiciaron la visita los grabados. Además han organizado diversas actuaciones encaminadas a proteger y adecuar el entorno de las estaciones rupestres, como son la de enseñar a los propios vecinos la importancia cultural e histórica de los petroglifos.
Los paneles se encuentran separados en dos estaciones rupestres distintas (aunque cercanas entre sí) y al lado de los respectivos caminos que discurren a pocos metros de los grabados.
La primera roca con petroglifos se encuentra en el paraje denominado "Las Abarrazas", en una superficie casi horizontal que a modo de plataforma corona un afloramiento a media ladera. Los motivos representados se pueden encuadrar sin problemas en la tipología de los petroglifos ya conocidos en la provincia: cazoletas que de manera mayoritaria ocupan las mejores zonas del panel y surcos serpenteantes que de manera caprichosa evitan o comunican las cazoletas con las que se topan.


 


No obstante, la composición es aquí más complicada que en los petroglifos maragatos, pues algunas cazoletas aparecen unidas entre sí formando cazoletas dobles e incluso triples. Entre la maraña de surcos y grietas naturales de la roca se localizan algunas figuras triangulares otras siluetas tienen formas ovaladas y algunas cazoletas están inscritas dentro de círculos. Estos círculos están unidos también a los surcos que las rodean, de tal manera que a veces no se sabe bien cual es cual. 
En la parte más alta del panel predominan las cazoletas, unas agrupadas aunque en un desorden al menos aparente (algunas emparejadas, otras unidas por surcos otras unidas entre sí...)
Esta zona superior del yacimiento se ve interrumpida por una gruesa raíz de la encina que corona el afloramiento, pudiéndose constatar la presencia de cazoletas a pocos centímetros de esta, por lo que no sería nada extraño que los petroglifos continuaran bajo la raíz e incluso al otro lado.




  


La  otra estación rupestre queda muy cerca de la anterior aunque en una posición más elevada respecto al valle. Está por tanto más cerca del pueblo y también tiene nombre: "La peña del Trigo"
El panel ocupa una roca alomada que sobresale de los afloramientos cercanos al camino. Hay grabadas cerca de medio centenar de cazoletas, la mayoría intercomunicadas por surcos. Aquí parece no haber tanta complicación, los surcos unen de forma rectilínea grupos de hasta seis o siete cazoletas y al menos un par de ellas están rodeadas por un círculo.










Hay junto a este panel algunas rocas más en los afloramientos que se prolongan a uno y otro lado entre el valle y el camino. Predominan las cazoletas formando agrupaciones semicirculares, y en algunas ocasiones (como en la siguiente fotografía del propio descubridor Juan Carlos Garrido) una cazoleta más grande preside la zona central.  

  





Juan Carlos Garrido también me dio noticias sobre un petroglifo ya desaparecido en la actualidad. Se encontraba en lo alto de un cerro, y tuvo la mala suerte de coronar una mina de carbón. "Fue lo primero que arrancaron las máquinas hace 20 años cuando comenzó la explotación de la mina", me cuenta mi tocayo. Los grabados consistían en un podomorfo acompañado por un par de semicírculos o herraduras: " La huella del pie era pequeña y estilizada, como de mujer, y había una herradura grande y otra pequeña". La tradición popular contaba que eran la pisada de la Virgen María y las herraduras eran la huella de un borrico y un buey. Estos grabados se conocieron con un nombre revelador: "La Patada de Nuestra Señora", topónimo que se hizo extensivo a toda la zona y que aparece en el plano topográfico junto a la cicatriz y el desastre producido por la mina ahora ya cerrada.
Tiempo habrá de estudiar más detenidamente estos grabados rupestres, poniéndolos en relación (o no) con otros vestigios arqueológicos como pueda ser la cercanía del castro de Santa Marina al otro lado del pequeño valle. Un estudio y búsqueda más exhaustiva propiciará sin duda nuevos descubrimientos en la zona, y con toda seguridad estos primeros ejemplos de petroglifos del Bierzo serán considerados en un futuro como la punta del iceberg que emergerá después. 
De momento debemos alegrarnos de las nuevas noticias y felicitarnos de tener paisanos como Juan Carlos Garrido, que además de descubrir estos petroglifos ocultos entre las rocas ha realizado otro tipo de descubrimiento que yo creía imposible, como es el caso de "La patada de Nuestra Señora", que es el de rescatar de su memoria  un petroglifo que ya no existe y hacer con su descripción que lo "veamos" otra vez.
 No sé si me entendéis, pero descubrir algo que no existe me parece rizar el rizo... 
Juan Carlos lo ha hecho y le ha quedado bordado... Felicidades.


Enlace a la noticia publicada en INFOBIERZO:

El Bierzo descubre petroglifos en Santa Marina de Torre
   


  

miércoles, 17 de julio de 2013

NUEVAS EVIDENCIAS DE PETROGLIFOS Y ALTARES RUPESTRES EN MARAGATERÍA (I)





Ya hemos comentado varias veces la fuerza con la que ha prendido en Maragatería (y por extensión en toda la provincia) la semilla de la curiosidad y el afán por conocer los vestigios de nuestros antepasados. Con tanta gente involucrada no es de extrañar que se sucedan nuevos hallazgos que se suman a los ya conocidos, configurando una colección cada vez más numerosa. 
 Hace unos meses mi buen amigo Mark Raes me comunicó el hallazgo de varias rocas con petroglifos. No es la primera vez que Mark me da esa noticia, pues ya en el año 2009 localizó una roca con círculos y cruciformes que tuve el honor de bautizar con el nombre de "Peña Cruzada". Mark es un enamorado de nuestra tierra desde que la vió por primera vez  cuando hizo el Camino de Santiago, y lo cierto es que abandonó su Bélgica natal y se quedó con nosotros para siempre.
  Los nuevos descubrimientos de Mark no son fruto de la casualidad, son el producto del esfuerzo y de la pasión por el arte rupestre, y el resultado son varias rocas con petroglifos en las cercanías de las localidades de Turienzo y Andiñuela (por el momento y para preservar los grabados no puedo precisar más su ubicación).
 Los petroglifos están repartidos en diferentes rocas de una misma zona, y se sitúan relativamente cerca de los petroglifos de La Peña Furada.  Las cazoletas son el motivo principal  representado en los paneles, acompañadas por algunos surcos y en uno de los casos por un sistema de cubetas. 
Antes de colocar las fotos de los nuevos descubrimientos, hay que resaltar las similitudes con el sistema de cubetas descendente de La Peña Furada de Turienzo, lo que unido a su cercanía permite establecer paralelos entre las dos estaciones rupestres. Las dos siguientes fotografías pertenecen a La peña Furada:







                             (Vista general de La Peña Furada de Turienzo y detalle de las cubetas)


En la década de los 80 del siglo pasado La Peña Furada de Turienzo fue el primer petroglifo descubierto en la provincia de León, aunque esta estación rupestre  permaneció olvidada 20 largos años hasta que en el año 2008 despertó de su letargo debido a la repercusión de los nuevos decubrimientos de petroglifos maragatos.
Hasta ese momento fue una rara excepción en la comarca, que no obstante confirmaba la regla de que nunca hay que dar nada por sentado, y menos en temas de prehistoria donde desconocemos tantas cosas todavía. 
La verdad es que los excepcionales paneles con laberintos descubiertos en la ya famosa estación rupestre de Peña Fadiel no se podían paralelizar totalmente con La Peña Furada (sobre todo atendiendo a la iconografía representada) pues salvo la coincidencia de numerosas cazoletas, en Turienzo predominan las cubetas a distintas alturas e intercomunicadas por surcos, mientras que en Filiel son esos enigmáticos laberintos los que componen la escena.

Ahora, nuevas evidencias permiten establecer similitudes como veremos a continuación.


La primera de las rocas contiene cuatro cazoletas, tres de ellas alineadas  marcando la dirección este- oeste. No es una roca espectacular, pero complementa a las otras de la zona.




Cerca de la roca anterior hay una laja con una superficie horizontal de cerca de tres metros de largo. Hay representadas cerca de una veintena de cazoletas, algunas más grandes y profundas de los que suele ser habitual en los petroglifos de estas tierras. La orientación es la misma que en la roca anterior, y la debilidad del soporte (pizarra esquistosa) hace que los grabados estén bastante erosionados. La diferencia con la otra roca  (además de un mayor número de cazoletas) es que este panel  está ligeramente elevado del suelo.









La siguiente roca es la más interesante de la zona, con todo el aspecto de un altar rupestre prehistórico. Se trata de un afloramiento de pizarra esquistosa que se eleva un par de metros del terreno de forma progresiva. La parte más alta del afloramiento está coronada por una roca poligonal e inclinada, habiéndose esculpido en ella una docena de cazoletas de distintos tamaños, así como un sistema de cubetas comunicadas por surcos que de manera descendente hacen fluir cualquier líquido vertido en la cubeta superior. El parecido con Peña Furada (el altar rupestre de Turienzo que aparece en las primeras fotos de este artículo) es más que evidente, así como la impresión de que fueron construidos en la misma época y para el mismo fin.




 Al contrario que en La Peña Furada, no se observan indicios de otros grabados y no hay rastro de cruciformes ni firmas de pastores, lo que a mi modo de ver confirma las sospechas de los especialistas de que estos símbolos que aparecen en los petroglifos de Turienzo son añadidos posteriores. En cuanto al grado de conservación, este altar rupestre de Andiñuela está en las últimas, pues presenta una gran erosión y descascarillados, producto de los milenios que lleva expuesta a la intemperie y de la propia fragilidad de la roca que soporta los grabados.  







Como se puede apreciar en las fotos, en la zona más alta del panel hay tres cubetas profundas y de distintos tamaños. La de la izquierda es la más esférica y está rodeada a su vez en la parte superior por varias cazoletas pequeñas, mientras que de la parte inferior descienden cuatro surcos de forma radiada.
 A la derecha de esta composición hay dos cubetas unidas, formando una figura ovalada de la que desciende otro surco hacia la zona inferior, donde una gran cubeta horizontal recoge todos los surcos mencionados. Esta última cubeta parece la unión de varias cazoletas profundas más pequeñas , pues presenta ensanchamientos y zonas esféricas de distinto tamaño. No marca el final de los grabados, ya que de ella todavía se puede apreciar un surco descendente, aunque este no une otras cazoletas más pequeñas de la zona inferior e inmediata al suelo.





   


La finalidad de estos petroglifos todavía es un enigma para la ciencia, aunque la teoría que genera mas consenso es que funcionarían como altares rupestres en los que se celebraría algún tipo de ritual  (iniciación de nuevos miembros de un grupo, rogativas propiciatorias de la fecundidad o de la lluvia etc), en los que la presencia de líquidos vertidos a modo de ofrenda debieron tener un papel importante. Viendo el sistema de cubetas descendentes no es difícil imaginar a una persona iniciada y conocedora de los secretos del ritual (hombre sabio, chamán, sacerdote..) vertir algún líquido (agua, leche, sangre etc) sobre los grabados y como éste por gravedad llena las cubetas y acaba en el suelo.  
En cuanto a la cronología, la gran mayoría de altares rupestres de estas características han sido encuadrados en un largo periodo que va desde el Neolítico hasta la Edad del Hierro.
 Si consideramos los petroglifos de Peña Fadiel de cronología calcolítica, es asumible la teoría de que estas manifestaciones rupestres (más simples, menos evolucionadas) pueden ser anteriores a los primeros momentos de la Edad de los Metales y bien pudieran ser vestigios de los pueblos neolíticos, cuya existencia aparece probada en las zonas limítrofes (Zamora, Portugal, Galicia...). El contexto arqueológico en el que están localizados está alejado de cualquier asentamiento prehistórico conocido, y parece relacionarse más con las zonas de pastos altos de  montaña que tanto debieron apreciar los ganados de los primeros pobladores estables de estas tierras.
 La ausencia de otros símbolos representados (herraduras cruciformes etc) parece descartar una cronología más moderna, y el hecho de que el paralelo más cercano (La Peña Furada de Turienzo) haya sido objeto de estudio por los especialistas y encuadrada en el Calcolítico refuerza la impresión de que nos encontramos ante vestigios de esa misma época, o como ya apuntamos, quizá algo anterior.
En cuanto a la finalidad, es difícil aventurar una hipótesis definitiva, salvo la que considera a la zona como un espacio sagrado o especial delimitado por rocas con cazoletas, como queriendo destacar la importancia de la roca principal, el altar rupestre con un sistema de cubetas en el que se realizaría algún tipo de ritual prehistórico.

Y todo esto (y algo más, que expondré en futuras entradas) lo ha encontrado Mark, por pura afición y cariño a una tierra que ya es la suya.

  
  

viernes, 31 de mayo de 2013

LOS PETROGLIFOS DE VALDEORRAS (II)


Situados en la margen derecha de la carretera que une el Barco de Valdeorras con Sobradelo, los petroglifos de Éntoma se sitúan en la misma temática y técnica que los de Arcos. El soporte es el mismo, una capa de arenisca roja que corona otra veta de conglomerados. La profundidad del surco es superior en este caso, tanto que quizá sea el petroglifo con los surcos más profundos que conozco. La temática sigue siendo abstracta, con surcos comunicados en todas direcciones formando reticulados y ramiformes. Hay menos cazoletas, pero algunas de ellas son de buen tamaño y adquieren cierto protagonismo en la composición. Estas cazoletas suelen ocupar los espacios vacíos de mayor tamaño que quedan entre los surcos.



 En una roca horizontal a ras del suelo se grabaron también los mismos motivos, además de algún círculo lleno de pequeñas cazoletas. Es curioso observar como algunos surcos no se detienen al acabarse el plano horizontal del panel, sino que continúan y se proyectan en la parte vertical.
Asistimos aquí otra vez a una especie de "horror vacui" prehistórico, en la que toda la superficie disponible de la roca ha sido utilizada.






Esta estación rupestre no está señalizada ni tiene ninguna protección. Una torre metálica fue levantada hace muchos años demasiado cerca de los grabados, y da la sensación  que a los responsables de Patrimonio de la Xunta  no les interesan lo más mínimo estos petroglifos. Sólo la actitud de los habitantes de la comarca de Valdeorras puede cambiar ese abandono, pero para eso deben empezar a reconocer estos petroglifos como los más lejanos vestigios de sus antepasados, y una vez reconocida la importancia que tienen exigir a los responsables  que los protejan como la reliquia que son.


miércoles, 1 de mayo de 2013

LOS PETROGLIFOS DE VALDEORRAS (I)


En Vilamartín de Valdeorras, en la parroquia de Arcos, se encuentran unos petroglifos que podríamos considerar los grabados gallegos más lejanos de la costa, y por lo tanto los más cercanos a los de la provincia de León.
Catalogados en 1982 por el arqueólogo José Fernandez, estos grabados están realizados sobre un afloramiento de conglomerado, en una capa de roca rojiza intermedia entre los cantos rodados. Esta veta de roca parece tener buenas propiedades para la cantería y talla, como se puede observar en las dos grandes extracciones que aparecen a los lados del afloramiento, dando a esta estación rupestre la forma de una flecha. 


La roca esta rodeada de vegetación, situada entre viñas y a la sombra de cerezos y otros árboles que impiden a menudo la entrada de la luz. Después de varias visitas a distintas horas del día, la mejor opción para captar las figuras representadas en la roca resultó ser las fotos nocturnas.






Los surcos y cazoletas dominan la composición, como en la mayoría de los petroglifos leoneses. No obstante, las figuras son mas elaboradas aquí, con abundancia de círculos y reticulados. Algunos de estos círculos presentan el interior completamente lleno de cazoletas, una figura típica de los petroglifos de tipo atlántico y muy abundante en Galicia, Portugal y las Islas Británicas.










El parecido con las estaciones rupestres leonesas se acentúa al observar el entramado de surcos (bien comunicando cazoletas o aislándolas), los reticulados (composiciones con forma de red). Incluso se pueden establecer paralelos con muchas figuras representadas en las pinturas rupestres de Sésamo y Librán en el Bierzo. Podríamos considerar por tanto a estos petroglifos  como una especie de transición entre las dos temáticas, aunque teniendo siempre en cuenta que estas composiciones aparecen también en el epicentro del arte rupestre galaico.




domingo, 17 de marzo de 2013

LOS FRESCOS DE CHANA Y EL MAGO HERMÓGENES (II)

A finales de julio de 2012 subí a este blog una entrada sobre "Los frescos ocultos de Chana y el mago Hermógenes", con el propósito de llamar la atención sobre unos frescos de la paredes de la iglesia de Chana de Somoza. Estas pinturas aparecieron hace unos años al empezar a desconcharse la cal que los tapaba.
Como no quiero repetir lo ya expuesto en ese momento, para los que no conozcan la historia de esta iglesia y sus pinturas, el enlace anterior es de obligada lectura.




Esta entrada suscitó el interés de los medios de comunicación, , en especial El Diario de León que publicó la información en un artículo con un título mucho más atrayente que el mío: El demonio "aparece" en Maragatería y a partir de ahí la noticia es conocida a nivel nacional.
Hace unos días un equipo de Cuarto Milenio dirigido por mi paisano y amigo Nacho Ares se interesó por la noticia, y se desplazó a estas tierras para grabar las pinturas y hacer algunas entrevistas. 
Yo no pude acompañarles a la iglesia de Chana (maldito trabajo..) así que grabamos mi entrevista en Astorga y ellos se desplazaron después a este pueblo milenario.
En la entrevista hablamos de la noticia, de la posibilidad de que detrás del retablo hubiera escondida una joya en forma de retablo pintado. Y de unas cuantas cosas más que posiblemente queden en segundo plano, pues lo que ocurrió a continuación eclipsará todo lo demás.

Una vez en la iglesia, a Nacho Ares se le ocurrió hacer lo que yo había pensado y no me atreví: Pidió permiso para acercar una mesa al retablo, y desde ella deslizó una pequeña cámara de vídeo. Pudo grabar una toma y cuando sacó la mano y miró lo que había grabado se dio cuenta que había una imagen grande de Santiago ataviado con todos los símbolos jacobeos (bastón, calabaza, gorro con la vieira...) lo que llamamos un Santiago Peregrino.
Imaginad la emoción de Nacho, al saberse el primero en volver a ver al Patrón después de los siglos.
Ayer salió la noticia en el programa de Cuarto Milenio, y en honor a la verdad para contar estas cosas nadie mejor que Iker Jimenez, ya me entendéis... 
 AUDIO DEL PROGRAMA, a partir del minuto 35

Ahora sólo me queda poneros una foto del fresco oculto que pronto ocupará muchas noticias en los periódicos. Parece como si la magia del Mago Hermógenes estuviera dando resultados, y las mejores previsiones fueran superadas 




                                                       Foto cortesía de Nacho Ares

Además de los símbolos representados que ya hemos comentado, el santo porta un libro. Este se suele asociar con la Biblia o el Antiguo Testamento, pero a mi me gusta pensar que bien pudiera ser una representación del Codex Calixtino. Me encaja más al ser un Santiago Peregrino, y no hay que olvidar que el Codex es una recopilación de relatos sobre el Santo y el Camino de Santiago.
Lo interesante del tema es que esta imagen sólo es una de las varias que hay detrás del retablo mayor. Por fuerza debe de haber una imagen central y principal, además de otra lateral.
Me alegro de corazón que el mago Hermógenes haya escogido a Nacho para el descubrimiento. Como leonés y  gran divulgador es la persona perfecta, y a partir de ahora Chana de Somoza  -además de un nuevo santo en la iglesia- tiene un nuevo amigo. 

sábado, 16 de febrero de 2013

LA OTRA CRUZ DE FERRO

Son varias las entradas en este blog en las que he tratado sobre este  monumento enclavado en pleno Camino de Santiago, explicando que a pesar de sus sencilla construcción (piedras, madera y una cruz de hierro) se ha convertido en unos de los monumentos mas conocidos y anhelados por los peregrinos jacobeos.



Es  también conocida la tradición de depositar una piedra al llegar a este crucero (seguramente el más grande de España), con la particularidad de que los peregrinos deben traer esa ofrenda desde su lugar de origen, así que el amontonamiento de piedras no solo es espectacular por sus dimensiones, sino por la belleza de las piedras (todo el mundo escoge una piedra rara y bonita) y por el hecho de que allí se concentran piedras de todos los lugares del mundo.




No es momento ahora de profundizar sobre el origen del crucero.Como se sabe hay unas cuantas teorías que postulan sus orígenes en los conocidos "montes de Mercurio" romanos, en costumbres prerromanas relacionadas con la sanación de enfermos en los cruces de los caminos, o en un origen mucho más practico, como es la de simples mojones que delimitarían cotos y propiedades de época medieval.
Sea como fuere, la coronación del montículo por una cruz cristianizó el lugar, y el aporte continuado de las ofrendas de los peregrinos incrementa cada día la leyenda y la altura del  monumento.
Tampoco entraré en la polémica sobre su nombre correcto (Cruz de Ferro o de Fierro), polémica que suele acabar como el rosario de la Aurora cada vez que he visto debatir este tema. Cierto es que el vocablo   "fierro" o "fierru" queda más "leonés", pero yo he escuchado toda la vida en Maragatería decir  "ferreiro" (herrero) "ferruño" y "ferruñoso" (oxido y oxidado). Así que cada uno la llame como le venga bien, que a mi me valen los dos vocablos.

El motivo real de esta entrada es la de colocar unas fotos de otro amontonamiento de piedras cercano a la emblemática cruz, aunque desconocido por la gran mayoría.
La primera vez que supe de su existencia fue gracias a un artículo publicado de Miguel S. Peña en la revista Argutorio en el año 2000 titulado " Los caminos A Galicia, Astúrica de Potata y Herman Künig, en una mezcolanza solo a medias irónica" , en el que aparece un pequeño plano dibujado por el autor.
Años después, acompañado por mi buen amigo Mark, localicé el montículo. Me sorprendió su altura, pues a pesar de que no ha recibido las aportaciones de los peregrinos, su porte es magnífico, superando en altura a algunos  pinos que lo rodean. Está situado al norte de la Cruz de Ferro, a unos 600 Mts en línea recta, algo más al utilizar los caminos. En la siguiente foto, la cruz señala la Cruz de Ferro y el Camino de Santiago, y la flecha el amontonamiento de piedras, que como veremos después, seguramente estuvo también coronado por una sencilla cruz


   




Al contrario que su famoso compañero, este crucero es una acumulación de rocas y lajas de pizarra de la zona, sin la acumulación de cantos y piedras de distinta procedencia. Aún siendo todas las rocas iguales, sorprende la fuerza simbólica que le proporciona su gran altura y su ubicación en un cruce de caminos.




Para Miguel Peña, el origen de todas estos amontonamientos de piedras parece bastante claro:

"La primera mención -conocida- de nuestra Cruz de Ferro data del año 1103, y se trata del Privilegio que el Rey Alfonso VI concede a Gaucelmo para que en el coto de su alberguería nadie pudiera importunarle. En este documento ya se habla de "un coto redondo, limitado por las cruces que se hallaban en su derredor" (lo cita Matías Rodríguez en su Historia de Astorga, pág. 167). La nuestra es la cruz situada "en la encrucijada de Astorga de Potata" (Ml. Rodríguez), y esta Astúrica de Potata, aparece ya en el año 923, cuando Ansemiro da la iglesia de Turienzo a San Pedro de Montes ("per via que discurre de Astorica de Potata..."), y que no es otra que el camino que desde allí lleva directamente hasta Andiñuela. No se trata pues de Montes de Mercurio, aras votivas en favor del dios de los caminos, al que había que ofrendar una piedra más; sino simplemente arca o mojón que delimita el territorio propio frente a las posesiones de otros. En el caso de La Cruz de Ferro está muy claro, había que delimitar el territorio frente a las posesiones de la Iglesia de Santa María de Irago, sita en Astúrica de Potata, y que después fue anexionada por Foncebadón. La otra cruz, que todavía alcanzó a ver Fray Martín Sarmiento en el siglo XVIII, estaba en la bajada al valle de Tabladillo, donde también existían instalaciones religiosas de importancia (allí tuvo lugar el célebre Concilio de Tabladillo en el 946). De otra, que estuvo al pie de Candanedo, donde hoy está el repetidor de televisión, lo único que se conserva es una gran cantidad de piedras diseminadas, y aún no tenemos claro frente a qué institución -civil o eclesiástica- se levantó."

 En todo caso, desde esta primera cita en el año1103, no hay que olvidar que ha pasado casi un milenio, y que la Historia se escribe día y día y en este caso piedra a piedra.
 Por eso no solo hay que tener en cuenta sus orígenes, sino  el icono cultural en el que se ha convertido. 
Y puestos a contentar a todos:
 pudieron ser un sencillo monumento indígena, asimilados para el culto mercurial por Roma, utilizados mil años después  por Gaucelmo para marcar su alberquería y convertidos en lo que son actualmente por la magia del Camino de Santiago.  

miércoles, 26 de diciembre de 2012

PEÑA MORTERO EN ALIJA DEL INFANTADO



PEÑA MORTERO I

A mediados de 2012 recibí una llamada desde el Ayuntamiento de ALIJA DEL INFANTADO, en la que su alcalde D. Luis Gómez me comentó la existencia de un paraje al oeste del pueblo en el que se encuentra una roca tallada con forma de pila de moler. Esta roca es conocida por todos los lugareños con el nombre de "Peña Mortero", y este nombre se ha hecho extensivo a toda la zona y al cerro que la corona, de tal manera que el topónimo "Peña Mortero" es el que aparece el el mapa del IGN.
La intención del Ayuntamiento era la de poner en valor el entorno y proponer al visitante una pequeña excursión a lo alto del cerro desde donde se contempla una buena panorámica.
La duda de D. Luis era si a "Peña Mortero" se la podía considerar un petroglifo, así que programamos una visita en la que pude apreciar una roca al nivel del suelo y no exenta, es decir, unida a  la roca que aflora en el lugar. No es un petroglifo, pero parece interesante.




La zona interior es una cavidad circular de la que sale un canal hacia la parte exterior. El fondo es plano, impropio de de un mortero al uso. Creo que si esta cavidad hubiera sido utilizada para machacar algo (bellotas, cereales etc) el fondo hubiera adquirido una forma más cóncava. Además, el exterior ha sido trabajado para conseguir una forma circular, y se han eliminado las aristas de manera que el aspecto además de circular es esférico. Demasiado trabajo para un simple mortero.
A su lado aparece una roca de parecido tamaño, sin trabajar a excepción de un par de surcos que la atraviesan longitudinalmente.



El entorno no parece propio de un poblado prehistórico, en lo alto del cerro y alejado del agua. Tampoco encaja un asentamiento posterior de la Edad del Hierro, ya que si bien los pueblos prerromanos construían sus castros y fortalezas en este tipo de entornos, no se observan por ningún lado los restos típicos (fosos , murallas, cerámica, toponimia etc.). Los únicos vestigios producidos por la mano del hombre son algunas obras de cantería, la instalación del vértice geodésico cercano y la plantación del propio pinar.
Así pues, si descartamos por el momento un uso doméstico asociado a un asentamiento, cobra importancia la opción de un espacio ritual prehistórico. Un pequeño altar donde depositar ofrendas, situado en lo alto del cerro, discreto y alejado de la zona de poblamiento cercana al río.
 Le comenté a D.Luis mi primera impresión y le animé a solicitar un pequeño estudio arqueológico que podría sacarnos de dudas, y nos despedimos sin sospechar que esta historia no había hecho más que comenzar.    


PEÑA MORTERO II

Pocas semanas después conversé con un buen amigo sobre la visita, y él me comentó que ya había oído hablar de "Peña Mortero" a un conocido suyo. Esta persona le dijo que creía conocer la roca, porque una vez había ido a Alija a tratar de localizarla y la había encontrado, describiéndola como "una roca con cazoletas".
 Al oír esto le dije:  Magín, (así se llama mi amigo)¿una roca con cazoletas?  Me parece que no estamos hablando de lo mismo...
Magín me puso en contacto con Ángel Sarmiento, el descubridor sin saberlo del siguiente petroglifo que os voy a mostrar,  y gracias a sus indicaciones regresé a Alija del Infantado y localicé fácilmente estos grabados rupestres a los que a partir de ahora llamaremos "Peña Mortero II"



Debo confesar que la primera visita fue un poco decepcionante en un día de lluvia y sin un rayo de sol. A primera vista, un afloramiento de pizarra con un par de grandes cazoletas que recuerdan vagamente a un podomorfo (una pisada humana) o incluso a un ídolo. A pesar de las malas condiciones de luz se intuyen otras pequeñas cazoletas que rodean a las principales, y un surco que comunica esta zona con el desconchón central que actúa como receptáculo, almacenando el agua de luvia o cualquier otro líquido que allí se deposite.
Sé por experiencia que hay petroglifos que necesitan varias visitas para que puedan ser contemplados en todo su esplendor, así que volví repetidas veces al lugar (100 Km ida y vuelta desde Astorga) hasta encontrar las mejores condiciones lumínicas. El esfuerzo mereció la pena, como podéis comprobar.







Ahora, como por arte de magia, el petroglifo enseña su verdadera composición, con cerca de una treintena de pequeñas cazoletas rodeando a las dos principales. De la gran cazoleta principal sale un pequeño canal que desagua en la zona central del afloramiento. Hay también unos surcos más finos, a modo de petroglifos lineales, y al menos una cazoleta está rodeada por un círculo (en la foto anterior,  la más inferior). Al contrario que en otras rocas en las que las cazoletas cubren el espacio disponible sin un orden aparente , en esta parecen acompañar a la cazoleta central, componiendo una figura circular en el centro que se alarga en los extremos con surcos y cazoletas alineadas. Los afloramientos anteriores y posteriores a este, presentan también cazoletas de distinto tamaño repartidas por su superficie, como se puede comprobar en la siguiente fotografía marcadas con flechas. El punto rojo superior, en los pinos, señala la posición aproximada de "Peña Mortero I", la roca  antes comentada y que da nombre a todo el paraje.




PEÑA MORTERO III


Al otro lado del camino descubrí otro agrupamiento de cazoletas situadas en un pequeño afloramiento de cuarcita. Para no confundir los grabados, a partir de ahora la llamaremos "Peña Mortero III".
 A pesar de la poca altura de la roca (apenas 40 cm) se encuentra decorada con una variedad de cazoletas de tamaño más grande de lo normal por estas tierras. En la parte superior una típica cazoleta esférica, a su lado una  más grande y ovalada. En la zona inferior a ras de suelo destacan tres grandes cazoletas, la central tiene una forma ovalada y es menos profunda, mientras que las laterales sobrepasan el nivel del suelo y son más esféricas. A la izquierda de cada una de estas, se grabaron otras dos cazoletas de menor tamaño. Por la forma y situación de las cazoletas (a distintas alturas), y aunque no hay surcos que las comuniquen, guardan cierto parecido con otras estaciones rupestres consideradas altares rituales prehistóricos.





Todos estos descubrimientos parecen apoyar mi teoría que considera a la zona como un espacio ritual prehistórico, en el que quizá estas cazoletas delimiten el perímetro de un lugar sagrado y principal. En otras estaciones rupestres de Galicia y Portugal se ha constatado la presencia de cazoletas y otras figuras simples delimitando el perímetro de un espacio central o principal  (un dolmen, un altar, un gran petroglifo etc).
A pesar de que en toda la provincia de León no se ha documentado ni un sólo dolmen, a poco más de 5 Km en linea recta (ya en la provincia de Zamora) se encuentra el dolmen de Arrabalde llamado "La casa de los Moros" o "El Casetón", que demuestra una más que cercana actividad en  época megalítica.

 Este pueblo siempre se ha caracterizado por su vitalidad y ambiente cultural. Posee tradiciones como el Antruejo (un carnaval cuyos orígenes se suponen prerromanos), un museo etnográfico, asociaciones culturales y religiosas, un castillo del s. XV etc.
Me consta que por parte del Ayuntamiento se esta intentando poner en valor estos vestigios, y es posible que lo consigan si las autoridades de Patrimonio colaboran como sería de esperar (y no como lo están haciendo ahora).
Espero que los habitantes de Alija comprendan la importancia de estas manifestaciones rupestres, que por si solas incrementan el Patrimonio y DUPLICAN la Historia del municipio, añadiendo más de dos milenios a su ya de por sí dilatada Historia. Los castros de los astures y las ancestrales tradiciones prerromanas  parecen ahora más cercanas...
 Solo con ese conocimiento valorarán estos yacimientos como una reliquia de sus antepasados, los asumirán como propios y los protegerán para que los futuros hijos de este pueblo sepan de donde vienen.

Mi gratitud a personas como Ángel Sarmiento por su  desinteresada colaboración.


J.C.Campos


viernes, 30 de noviembre de 2012

MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA


Noticia publicada en LA CRÓNICA DE LEÓN
Miércoles, 21 de noviembre de 2012


CASTRILLO DE LOS POLVAZARES

Los recortes en investigación paralizan las excavaciones del castro de La Mesa

Ni Diputación ni Junta han respondido al Ayuntamiento sobre su financiación


M. A. Reinares / Astorga
"El castro de La Mesa, o de la Magdalena, se ha convertido en una víctima más de los recortes en investigación, en este caso, arqueológica. El Ayuntamiento de Astorga no ha recibido respuesta de la Diputación ni de la Junta de Castilla y León para financiar la que sería la cuarta fase de excavaciones de este lugar habitado desde la Edad de Bronce, en el primer milenio antes de nuestra era.
El último estudio realizado sobre el terreno en el teso situado en Castrillo de los Polvazares se desarrolló en el verano de 2010. Las excavaciones han tenido una periodicidad bianual. La que le correspondía a este año no se ha efectuado. Según la alcaldesa de Astorga, Victorina Alonso, todavía queda una amplia extensión por analizar. De concluirse alguna vez su investigación, este enclave prerromano se convertiría en un atractivo más en la localidad maragata del municipio astorgano que atrae anualmente a numerosos visitantes.
En las primeras excavaciones de 2006 y 2008, realizadas gracias al proyecto de Vías Augustas, los arqueólogos localizaron estructuras y materiales que evidenciaban la existencia de un antiguo poblado prehistórico, datado por los investigadores sobre al año 800 antes de Cristo, en un momento de transición entre finales de la Edad del Bronce y comienzos de la Edad del Hierro. 
Los datos obtenidos en las primeras campañas confirmaron, además, la existencia de un asentamiento romano, ya que entre los restos se encontraron pruebas de un urbanismo organizado y edificaciones representativas como la muralla, calles y edificaciones de piedra."






En estos tiempos de dificultad en los que no hay dinero para nadie que no sea banquero, parece una osadía reclamar inversiones en algo tan etéreo como Cultura, Patrimonio, o Historia. Yo lo comprendo. 
Esas palabras no dan de comer, por mucho que las escribamos con mayúsculas. Ese es el sentir general, y más cuando asistimos a los recortes en sanidad o educación, o a los dramas diarios de familias enteras sin recursos. Pero una reflexión sosegada podría hacer cambiar de opinión a muchos, porque cuando un país invierte en su patrimonio y valores culturales esta invirtiendo en su futuro.
Castrillo de los Polvazares es uno de los pueblos con más encanto de toda la provincia de León, que recibe decenas de miles de visitantes interesados en  su arquitectura y gastronomía. El castro de la Mesa o de la Magdalena (se llama de las dos formas) se alza a escasos metros de los aparcamientos habilitados para los visitantes, y no conozco un plan mejor después de trajinarse un cocido maragato que dar ese pequeño paseo hasta el castro. A nadie que conozca la zona se le escapa el valor añadido que supone la visita a un asentamiento pre-romano con 3000 años de antigüedad. Como en el famoso castro de Santa Tecla (el segundo lugar más visitado de Galicia después de Santiago de Compostela), podría pasear por sus piedras milenarias y escuchar los ecos de nuestros antepasados. Todo un lujo...
Actualmente el castro es un erial, y todo aquel que quiera sentirse transportado al pasado debe usar la imaginación y confiar en que el vino de la comida, el orujo del café  y la ración doble del chupito de hierbas  hagan el resto. Es lo que hay.


Una situación parecida sucede con el estudio de los petroglifos maragatos. Desde el principio todo han sido promesas y buenas intenciones, y a finales de 2008 el director general de Patrimonio de la Junta adelantaba que los petroglifos serían sometidos " a un proceso de seguimiento y estudio permanente", recalcando que "las labores tendrán continuidad en un proyecto permanente, como ocurrió en Atapuerca"   (!!!!)

Hace dos años el jefe territorial de Cultura comunicaba que las investigaciones "se prorrogarán al menos durante un año más con el fin de profundizar en los descubrimientos realizados" en esta Noticia de prensa 27-09-2010 :

"..Según ha señalado el jefe territorial de Cultura, Jesús Courel, durante este año han aparecido más piezas que tienen que ser estudiadas, con lo que desde la Dirección General se ha decidido continuar los análisis. A finales de este año se presentarán las conclusiones de la investigación realizada en la campaña anterior -”cuyo informe preliminar se entregó en el mes de noviembre-” y se pondrán las bases del programa a realizar en el 2011. En cualquier caso, ya se sabe que el presupuesto será similar al consignado hasta ahora (18.000 euros) y que se realizarán más calcos de las piedras así como análisis de líquenes que puedan datar con precisión el origen temporal de las piezas. Con ello, se trata de apuntalar de manera definitiva la solución más adecuada para estos vestigios arqueológicos"


 A día de hoy todo está paralizado, desde finales de 2010 sólo se ha presentado un Avance al estudio de los pettroglifos de Peñafadiel y seguimos a la espera del informe definitivo. Ni rastro de de ningún "proceso de seguimiento y estudio permanente, como ocurrió en Atapuerca". Nada de más calcos ni análisis de líquenes, ni la esperada ortofotografía generada al escanear con láser las rocas.
 Las últimas respuestas de la junta a las preguntas de la oposición sobre el tema han sido del tipo "La Junta ha hecho los deberes" y el sentir general de los pueblos del ayuntamiento de Lucillo es que "no se va a hacer nada por que no hay dinero".
Los petroglifos localizados en estos años permanecen ignorados en el mejor de los casos, mientras nuevos descubrimientos se suceden en la comarca sin que las autoridades de Patrimonio los visiten siquiera.
 Si existe el supuesto "seguimiento y estudio permanente, como en Atapuerca" este se reduce a leer las noticias de prensa sobre el tema. No veo otro modo.

P. D.
Hoy no hay más fotos, que no estoy de humor  


miércoles, 7 de noviembre de 2012

EL PICO SANGUIÑAL. LA CASCADA DE LAGUALTA


No podría cerrar el pequeño ciclo de post sobre el pico Sanguiñal sin incluir al menos unas fotos sobre la cascada de Lagualta, uno de los principales motivos por el que muchos excursionistas hacen esta ruta.
Si se hace el paseo desde los pueblos de Tabuyo o Priaranza de la Valduerna puede resultar un poco cansado, ya que son unos cuantos Km con un desnivel acumulado que pasa de los 1000 mts.
Aún así merece la pena pues las vistas que se disfrutan desde la cumbre del Pico Sanguiñal (1677 mts)  no tienen nada que envidiar a las del monte Teleno.
Una vez en la cumbre, sólo tendremos que seguir un cortafuegos que nos aproxima  al río Llamas que se precipita vertiginoso sierra abajo en busca del río Duerna, del que es afluente.
En este camino encontraremos los riscos y farallones en las que se esconden la criaturas de los post anteriores, pero llega un momento en el que tenemos que abandonar el cortafuegos para seguir un sendero que desciende en diagonal a la base de la cascada. Este tramo es un poco peligroso en invierno y los días de lluvia, pues las abundantes rocas por las que hay descender están tapizadas de musgo y es fácil resbalar.






Al llegar al pie de la cascada se percibe el encanto del lugar. Brumas que se elevan y desaparecen, y esa luz que se filtra por las hojas de los viejos robles, los alisos y avedules que le dan a este lugar una tonalidad verde y una atmósfera especial.




No hay que olvidar que esta cascada de unos 7 mts de caída está situada en la cota de 1480 mts, y que en los meses de invierno la temperatura desciende hasta congelar el agua creando una catarata de hielo todavía más espectacular.