sábado, 24 de septiembre de 2016

CAZOLETAS EN LA CASA DE VULCANO

Hace varios años recibí el aviso de un buen amigo indicándome la existencia de una piedra con cazoletas situada en un edificio de la localidad de Posada de la Valduerna. En aquellos momentos estaba enfrascado en una intensa búsqueda de petroglifos en las rocas de la provincia, y me pareció que una piedra reutilizada podía esperar a ser analizada. El ritmo al que se sucedían los descubrimientos fue haciéndome olvidar aquella pista, hasta que a principios de este verano otro amigo volvió a recordármelo. Me enseñó una foto de la piedra en su teléfono móvil y en ese momento supe que me había equivocado al dejar para más tarde la intención de visitar el lugar. Así que este fin de semana puse remedio a mi error y me acerqué a conocer de primera mano aquello tan prometedor que se veía en la pequeña foto que me mostraron.
Me desplacé a Posada y Torre de la Valduerna , concretamente al Museo de la Herrería, donde se localiza la roca incrustada en la pared exterior de piedra  que sujeta una verja de hierro realizada "a puro fuego y remaches, sin una sola soldadura", como me explicaron los propietarios del museo.


El Museo de la Herrería en Posada de la Valduerna

El Museo de la Herrería se encuentra ubicado en la antigua fragua del señor José Martínez, la persona que la puso en marcha hace muchos años y que se ha salvado de la ruina de los años gracias a la voluntad de su hija Paquita Martínez y el marido de esta, D. Antonio García. Jubilados los dos, han rehabilitado con sus propias manos el edificio, fabricando incluso adobes para que la restauración fuera lo más fidedigna posible, hasta conseguir que las chispas volvieran a  centellear en la vieja fragua. Con mucha pasión y sin ninguna ayuda han creado un lugar didáctico donde se recuerda el oficio de Vulcano y los antiguos aperos de labranza que allí se construían y reparaban.
Hace cuatro años Paquita Martínez encontró semienterrada una curiosa piedra de cuarcita y le pareció que quedaría muy bien en la pared exterior del museo que su marido estaba construyendo para sujetar la verja de forja artesanal. Cuando estuvo colocada, leyeron noticias de que estaban apareciendo varios petroglifos en la provincia y comprendieron que quizá aquellas oquedades labradas en la piedra podían ser cazoletas prehistóricas.


Doña Paquita mostrando la losa con cazoletas

La losa tiene unas dimensiones aproximadas de 0,80 x 100 cm. La cara colocada al exterior de la calle contiene unas 128 cazoletas, de la cuales 16 son de forma oval. También hay al menos media docena de surcos. Un panel muy interesante sin ninguna duda.


Cara exterior de la losa donde se localizan mayor cantidad de grabados.

La cazoletas ovales son al menos el doble de profundas que las cazoletas simples. Unas tienen una forma elíptica casi perfecta, mientras que otras son producto de la unión de dos o tres cazoletas más pequeñas. Los surcos son también muy profundos y presentan la mismas características que las oquedades ovales, es decir, unos son surcos "puros" y otros son producto de la unión de varias cazoletas. La técnica utilizada parece ser el piqueteado para las cazoletas simples, mientras que las ovales presentan una superficie muy pulida y pudieron ser realizadas por abrasión.

La cara opuesta colocada hacia el interior del patio del museo contiene también cerca de un centenar de cazoletas de tamaño más pequeño. Hay dos cazoletas unidas y no se observan surcos ni grabados ovales. El hecho de que la laja presente las dos caras decoradas sugiere que pudo estar colocada verticalmente. Son interesantes también las diferencias de forma y tamaño de las dos caras de la losa. Las técnicas son similares, lo que sugiere que todos los grabados son coetaneos.




Cara situada al interior del patio del museo. Nótese las cazoletas semi-tapadas por la piedra vertical.


El contexto histórico de los grabados se ha perdido para siempre como suele suceder con la mayoría de las piedras reutilizadas, pues aunque doña Paquita recuerda haber encontrado la losa cerca del río Duerna a su paso por el pueblo es muy posible que este no sea su lugar original, pues la zona en la que apareció fue utilizada en el pasado para depositar escombros procedentes de los derribos de las antiguas casas del pueblo.
La labor que realiza esta familia manteniendo vivo el espíritu de la vieja fragua es encomiable, dedicando su tiempo y esfuerzos a enseñar el museo a todo aquel que lo solicite sin animo de lucro alguno. Doña Paquita me confesó que se sentía un poco sola en esa labor y que no recibe ningún tipo de ayuda. Hace años que solicito que su fragua- museo fuera incluida en la Red de Museos de la provincia para que este espacio didáctico fuese mas conocido y visitado. No sabe si eso será posible o no, porque han pasado los años y nadie le ha contestado.
Aunque el emplazamiento actual quizá no sea el más indicado debemos felicitarnos, porque si estos grabados no hubieran sido rescatados se habrían perdido para siempre bajo los aportes sucesivos de más escombros. Es posible también que el Museo de la Herrería incremente las visitas gracias a estos grabados, y que Paquita no esté tan sola en su labor como le parece. A veces creemos que hemos descubierto algo, y sin embargo somos nosotros los encontrados.





miércoles, 16 de diciembre de 2015

LAS PEÑAS DEL CABALLO DE SANTIAGO EN VILLAR DEL MONTE



Hace unos meses recibí un aviso de un vecino de Villar del Monte en La Cabrera Alta (Ayuntamiento de Truchas) donde me comunicaba que en esa localidad había unas rocas con grabados que, aunque ya eran conocidos por los vecinos desde siempre y que hay una leyenda ancestral sobre ellos, permanecían olvidados de la mano de Dios y de los hombres. Juan Luis Puerto refleja esa leyenda en su libro "Leyendas de Tradición Oral en la provincia de León", como pude observar al leer este artículo sobre Las huellas del caballo de Santiago  en el blog de Miguel Ángel González. 
Los grabados se encuentran situados en la margen izquierda del río Eria, en un lugar denominado por los vecinos de Villar como "La Puente de la Veiga". Hace mucho tiempo hubo en este lugar una puente (en cabreirés, como en gallego, los puentes son femeninos). Era de madera con los típicos postes clavados en el río, y una estructura de tablas por la que se cruzaba al otro lado. "La Puente" desapareció hace años  por los efectos de una riada, y fue sustituido por un masculino puente de hormigón que ahora ya no cruza casi nadie.
Juan Manuel Martínez, que así se llama la persona que me avisó de la existencia de los grabados, me dijo que  los pocos vecinos que quedan en Villar, llaman a esas rocas "Las Peñas del Caballo de Santiago" en alusión a las herraduras que aparecen representadas.  Su padre me contó también la existencia de una leyenda que explica que "las herraduras fueron dejadas por el caballo del Patrón Santiago cuando dio un gran salto desde allí hasta la vecina localidad de Manzaneta de Cabrera". Le pregunté si se conocían en Manzaneda las huellas del "aterrizaje" pero me dijo que allí no se conocía nada parecido. Una pena, porque a veces esta leyenda tan típica da pistas para encontrar nuevos grabados.

Para acceder a la zona hay que cruzar el puente sobre el río Eria, y caminar unos pocos metros aguas abajo por un estrecho sendero y enseguida encontraremos unos afloramientos de roca cuarcítica. El primer panel es una roca situada a la izquierda del sendero, y se aprecian con dificultad multitud de cruciformes, como si fuera la típica arca que delimita los lindes de algunos pueblos.


Me quedé hasta el anochecer y saqué unas fotos con luz rasante artificial, y así pude apreciar que los cruciformes dominan el panel con más de treinta cruces de trazo simple, y media docena de cruces más elaboradas.  Hay también media docena de figuras con forma de herradura, algunas con cazoleta central y cuatro cazoletas sueltas, una de ellas de buen tamaño y en la zona central del panel. En la parte superior de la roca se aprecian con dificultad trazos muy erosionados que podrían corresponder a herraduras, y sobre ellos se superponen los surcos más vigorosos de los cruciformes.  



Unos pasos más adelante yace una roca tirada en el medio del sendero, por la que pasan a menudo las vacas y otro ganado suelto que resbalan al pisar  su superficie inclinada, marcándolo con restos de las pezuñas. Al igual que la primera roca aparece totalmente decorada con grabados, pero con la particularidad de que aquí los cruciformes no son en absoluto los principales (solo una pequeña cruz testimonial, dudosa incluso). El resto está representado por cerca de 60 figuras semicirculares o herraduras, muchas de ellas con cazoleta central. En la zona izquierda del panel las herraduras forman una alineación al estar representadas muy juntas y con una misma dirección. 




En la zona central del panel, y superpuesta a los grabados semicirculares descubrí gracias a las fotografías nocturnas la inscripción "AÑO DE MDCC". Varias herraduras subyacen bajo las dos últimas letras, dándoles el aspecto de una "ç". Hay también un trazo triangular alargado que recuerda vagamente a la punta de una espada o alabarda, aunque no se observa empuñadura alguna. 








Un poco más adelante de este panel hay bloques de cuarcita escalonados, y tanto en las superficies verticales como horizontales hay también herraduras  y algunas figuras cruciformes, destacando por su diseño una cruz con círculos en sus extremos e intersección, y sobre todo un cruciforme grabado con figuras romboidales aunque incompleto en la zona superior, un diseño inédito en toda la provincia. 






Se da la circunstancia que a la izquierda de esta última figura hay otra agrupación de herraduras alineadas de manera ascendente, un diseño que ya vimos en el panel más importante de esta estación rupestre y que tiene un paralelo muy claro con un panel que descubrí en en el año 2008 en Chana de Somoza, y que bauticé con el nombre de "Peñaferrada". En ambas estaciones rupestres las herraduras predominan sobre los cruciformes, los semicírculos presentan a menudo un punto o cazoleta interior, y las agrupaciones forman líneas ascendentes.

Peñaferrada, en Chana de Somoza


Es muy complicado aventurar una cronología para estos grabados. La presencia de cruciformes apoyaría una teoría medievalista, aunque no se puede olvidar el hecho de que en todas las superposiciones de figuras que he observado siempre es el semicírculo el que subyace al cruciforme (como también sucede con la inscripción "Año de 1700"). Esta circunstancia me obliga a considerar que  los semicírculos o herraduras fueron grabados con anterioridad a los cruciformes. El lapso de tiempo transcurrido entre unas y otras figuras es imposible de precisar por el momento, pero un escenario perfectamente posible es que las herraduras se pudieron haber grabado en tiempos protohistóricos o en los primeros momentos de la Historia, y que siglos después sociedades católicas cristianizasen el lugar grabando cruces encima de los símbolos que ellos consideraban paganos. Incluso la forma en la que aparecen los grabados (cruciformes en una roca y semicírculos en la otra) sugieren universos y creencias diferentes. 
Se ha discutido mucho sobre las figuras con forma de herradura, y muchos especialistas no dudan de su datación medieval por el mero hecho de aparecer junto a cruciformes. Se debe tener en cuenta no obstante que las leyendas medievales que relacionan las herraduras con las huellas del caballo de Santiago o cualquier otro héroe (El Cid, Roldán etc) vienen a explicar (como todas las leyendas) algo que en ese momento no tenía una explicación coherente, y eso a mi modo de ver indica que en tiempos medievales ya existían los grabados. Si esto pudiera ser demostrado, a la fuerza deberíamos retrasar su datación a la Historia Antigua o incluso a la Protohistoria.


Fíbula celtíbérica de Palenzuela. Foto Museo de Palencia

A pesar de que se conservan infinidad de restos epigráficos medievales (estelas, lápidas estatuas, decoración de vasijas, iglesias etc) la figura semiciírcular apenas aparece representada (algunos símbolos lunares bajo los pies de representaciones marianas y poco más).
Hay sin embargo un paralelo muy claro en una fíbula de caballito celtibérica fechada en el siglo III adC. que se encuentra en el Museo de Palencia. Esta pequeña figura de bronce demuestra que a veces, las cruces (como los árboles) nos pueden impedir ver el bosque.

Mi agradecimiento una vez más a Juan Manuel Martínez y a los vecinos y enamorados de Villar del Monte, por su lucha por dignificar su pasado. La conservación de la arquitectura popular, la restauración de hornos centenarios, la señalización de antiguas labores mineras romanas y otras muchas inquietudes culturales demuestran que mientras quede un solo habitante orgulloso de sus orígenes los pueblos no morirán.   






domingo, 6 de septiembre de 2015

LOS GRABADOS MEDIEVALES DEL MOLINO BARREÑO


Hace unas semanas recibí un aviso sobre unos grabados muy diferentes a los que hasta ahora han aparecido en Maragatería. Mis amigas Mirian de Cabo e Isasy Cadierno los localizaron en una de sus excursiones.No es extraño este hallazgo por su parte, pues además de haber nacido en la Somoza (son de Lucillo y de Molinaferrera respectivamente) se han involucrado en investigar y descubrir todo aquello que permanece oculto en la sierra del Teleno. No es la primera vez que localizan restos importantes pues no hace mucho descubrieron vestigios relacionados con las explotaciones romanas del oro. Entonces contactaron con Roberto Matías  quien certificó la importancia del hallazgo.

Los grabados a los que hace referencia este post se encuentran situados en la confluencia de dos pequeños arroyos estacionales, ya que en cuanto llegan los calores del verano se secan los dos, dejando visible varias figuras que en invierno permanecen ocultos bajo las aguas.
Hay otros grabados en las rocas cercanas al cauce. El primero de ellos se localiza en un bloque de cuarcita de buen tamaño y aunque coincide con el estilo de los demás, presenta una pátina y acabado de aspecto moderno, como si hubiera sido repasado en épocas actuales. Se trata de un círculo adosado a un semicírculo.


Hay otros dos grabados situados en las pizarras que afloran por encima del cauce. Uno de ellos está incompleto al haberse desprendido la zona superior de la pizarra.Es un símbolo compuesto por un cruciforme adosado a un semicírculo con una línea central, a modo de tridente. Un desconchón superior sugiere que el símbolo pudo tener más tamaño, aunque nunca podremos saber la forma en la que se prolongaba. Pudo ser un círculo completo, pero ahora eso es sólo pura especulación.



La otra figura es también compuesta. Se trata de un cruciforme adosado a un semicírculo. De esta zona inferior parten varias líneas hacia la zona derecha, recordando vagamente una composición similar a las marcas o hierros con los que los ganaderos marcan su ganado, aunque estos símbolos pueden pertenecer a ámbitos totalmente diferentes a los relacionados con la ganadería. Por ejemplo, también guarda cierto parecido con la representación del planeta Saturno.



Situados ya en el cauce del arroyo, Mirian e Isasy localizaron varias figuras grabadas en la roca pulida por las aguas. Los dos primeros se encuentran en una superficie de pizarra. Uno de ellos se compone de dos figuras triangulares que se superponen, formando en la intersección otro triángulo más pequeño. Un trazo horizontal recorre la base de la figura.


Junto a este grabado triangular se encuentra una de las figuras más enigmáticas de la estación rupestre. No tiene mucho tamaño, pues apenas alcanza los 20 cm. de diámetro. Se trata de una cazoleta central de la que parten radialmente ocho líneas que forman una figura con forma de estrella. Todas estas líneas están decoradas en su extremo por otras tantas cazoletas. Su interpretación es complicada, pudiendo ser una representación solar o de otra estrella. 





Cerca de allí hay otras dos figuras, las más grandes en tamaño de la estación. Una de ellas es un círculo con una cruz en su interior. Los surcos tienen una profundidad suficiente para haber resistido el paso del agua en el invierno. A su lado hay otro símbolo compuesto por un cruciforme rematado por un círculo y un semicírculo.







Mirian e Isasy también cayeron en la cuenta de que la mayoría de estos símbolos se pueden asociar con la representación de los planetas. Siguiendo esta teoría, se pueden apreciar claramente los símbolos astronómicos de Mercurio, la Tierra y quizá Saturno. Otro de los símbolos también se parece mucho a Neptuno (en el caso de los dos primeros y el último las figuras son exactas).




Debo confesar que las coincidencias astrológicas son más que evidentes, aunque cueste encajar estos símbolos representados en unas rocas maragatas . El topónimo del lugar es "Molino Barreño", y aunque nadie en la zona recuerda ninguna construcción en la zona, no es descartable la ubicación de un molino hidráulico similar a los que todavía quedan en la comarca. Hay que señalar que el punto donde se localizan los grabados es la confluencia de los arroyos de "Valle Henares" y "Valdellamas". Al arroyo resultante se le denomina "del Obispo", lo que unido al topónimo "Molino Barreño" resulta bastante revelador. No sería tan extraño que un molino fuera emplazado en ese lugar en época medieval, y como suele ser habitual en estos casos las rocas cercanas hubieran sido grabadas con símbolos diversos, aunque la iconografía "astral" no deja de ser extraña en este contexto. Otro misterio más que nos muestra esta Maragatería recia y enigmática.





Sea como fuere, lo que no admite duda es la implicación de las gentes maragatas, como Mirian, Isasy y tantos otros, que viendo el abandono al que las autoridades patrimoniales someten a esta tierra, han decidido ellas mismas sacar a la luz los vestigios de sus antepasados. Sus orígenes.


jueves, 28 de mayo de 2015

LOS GRABADOS PROTOHISTÓRICOS DEL CASTRO COLORADO


Con esta primera entrega pretendo dar a conocer esta estación rupestre, que seguramente os sorprenderá como me ha pasado a mí.
Hace ya una buena temporada descubrí unos grabados en la ladera de un castro prerromano cercano a Astorga, en la localidad de Cuevas de la Sequeda, y que pertenece a su vez al ayuntamiento de ValderreyHe utilizado la palabra "grabados" en vez de "petroglifos" porque este tipo de arte rupestre no se puede encuadrar en época prehistórica. Son mas "modernos", aunque eso no quiere decir que sean menos importantes. Los petroglifos milenarios ya forman parte de nuestro acervo cultural, pero apenas conocemos en la provincia de León manisfestaciones de arte rupestre de época protohistórica. Y estos también son milenarios, si vamos al caso... 
 Castro Colorado o Castro Encarnado (se le puede llamar de las dos maneras) es el nombre de la fortaleza, y da nombre a su vez a todo el paraje cercano formado por crestones de pizarra y cuarcita que el río Turienzo sortea como puede, disminuyendo su velocidad como si quisiera saborear el tramo final de su recorrido, para llegar en apenas un par de km al puente de Valimbre y acabar entregando sus aguas al río Tuerto.  
Los grabados están realizados en una roca de cuarcita esquistosa, algunos poco marcados  y otros cubiertos por los líquenes, por lo que es complicado apreciar sus formas sin una buena luz rasante. Además están situados a ras de suelo en una superficie inclinada y es muy fácil pisarlos sin darse cuenta.  Aunque no facilitaré aquí su ubicación exacta para preservar la estación rupestre, he comunicado como es preceptivo  el hallazgo a las autoridades de Patrimonio y ellos disponen de información detallada y coordenadas exactas.



                                                           El Castro Colorado

Las figuras de esta estación rupestre se encuentran situadas en la parte mas inclinada del castro, apartadas de las zonas llanas en las que un día se construyeron las cabañas. El asentamiento está situado en el área de influencia de lo que fue Astúrica Augusta, y su suerte fue paralela a la de la antigua ciudad romana, ya que aunque el castro indígena fue romanizado a principios de nuestra era, la cronología de las monedas encontradas en este lugar demuestran que dejó de ser habitado en el ocaso del Imperio Romano en el s IV (Mangas, Celis, 1986). A partir de esa fecha el antiguo castro pasa a ser un despoblado, frecuentado solamente por pastores y la gente del lugar. 
Como consecuencia de esto, se observa una gran concentración de grabados de diferentes épocas, sobre todo en los mejores lugares del panel. Se distinguen al menos tres fases de ejecución, pues en algunos casos las firmas de pastores se superponen a cruces medievales de todo tipo, y a su vez, debajo de estas, podemos descubrir figuras antropomorfas que bien pudieran ser obra de los primeros habitantes del castro, y para situarnos, el castro que nos ocupa está considerado por los investigadores "de origen prerromano y astur" (Mangas, Celis 1986) .





                          En rojo, figuras antropomorfas y reticulados infrapuestos a grabados más modernos

 Los símbolos representados en este lugar dan fe de las distintas épocas en las que fueron grabados. Los más cercanos a nosotros son las firmas de pastores y algunas fechas de época contemporánea. Hay otro gran grupo que podemos considerar de época medieval, formado principalmente por cruciformes. Se pueden distinguir cruces con peana, simples y compuestas, además de unos curiosos signos ballestiformes que subiré en próximas entregas.






Por último, hay otro grupo muy interesante cuya temática es totalmente diferente a los anteriores, formado por figuras antropomorfas orantes. Aunque este tipo de figuras  si aparecen en las pinturas de los abrigos rupestres de la provincia (Librán, Sésamo etc), los antropomorfos orantes grabados en las rocas son casi inéditos en el noroeste peninsular.




Pintura rupestre en Peña Piñera (Foto Feliciano Cadierno)

 Algunos de los antropomorfos del Castro Colorado aparecen agrupados, como formando una escena. Los otros (salvo una pareja) están aislados y sin conexión entre sí. La mayoría tienen representado el falo, y están en actitud orante (con los dos brazos levantados por encima de la cabeza). Al menos uno de ellos parece portar lo que podría ser interpretado como un cetro con una rara curvatura o incluso una lanza y un escudo.












Figuras antropomorfas aisladas del Castro Colorado


La zona más espectacular de la estación rupestre está constituida sin ninguna duda por una acumulación de 7 figuras antropomorfas en actitud orante. Media docena de siluetas están agrupadas en un plano inferior, mientras que en el plano superior y separada de ellas aparece otra figura humana representada con los brazos extendidos a la altura de los hombros. La posición de esta figura (en el vértice superior, en solitario y más grácilmente grabada que las demás) parece concederle el papel principal. La escena bien podría representar un grupo de personas adorando a una divinidad o aclamando a un líder. Hay otras posibles interpretaciones, como pueden ser algún tipo de danza, una escena funeraria etc. En todo caso el carácter narrativo de la composición es evidente, y aunque solo estén grabadas las siluetas, cuanto más las miro más mi cerebro se inclina a interpretar que las figuras inferiores están de espalda, mirando al antropomorfo superior que los contempla a ellos en posición frontal.  






 Por otro lado, se observa claramente  una cruz con peana triangular a la derecha de los tres antropomorfos centrales, y esto quizá podría dar lugar a una interpretación de la escena en clave paleocristiana. No sería un tema menor estar ante una de las primeras representaciones de temática cristiana (la adoración a la Cruz o una hipotética Ascensión etc), pero creo que no es el caso.
 Mi opinión es que el cruciforme pudo ser grabado en una época posterior. El tamaño no está proporcionado con la altura de las figuras, y la vertical con respecto al plano de las mismas tampoco concuerda.  Los surcos de la cruz son más anchos, los piqueteados son distintos y los círculos que rematan los brazos del cruciforme a modo de pequeñas cazoletas están resueltos de distinta manera que los círculos de las cabezas humanas.
Los antropomorfos son muy esquemáticos, algunos parecen "desnudos", mientras que otros presentan una especie de "falda" o túnica. Todos tienen representado el falo, en ocasiones tan largo como las piernas, y todos esos detalles  no me cuadran nada en una supuesta representación cristiana de adoración a la Cruz. No parece una escena "muy católica"...





Sin embargo, si eliminamos la cruz atrasando su cronología, la figura principal cobra otra vez especial importancia, situada en el vértice superior de una escena triangular cuya base la forman las figuras inferiores, que a su vez parecen dirigir sus gestos hacia arriba. El antropomorfo superior es un poco más grande que los otros, con las extremidades más largas y gráciles. Los brazos a media altura, como en actitud de "recibir". Al final de las piernas dos trazos en forma de ángulo invertido representan unos pies que más bien parecen pinzas. Aunque un poco más proporcionado, también tiene representado el falo. Sobre su brazo derecho parece flotar una pequeña cazoleta, y aunque esta podría ser natural por su forma irregular, se integra perfectamente con la figura.


Figura superior y principal de la escena


ARTE RUPESTRE DE LA EDAD DEL HIERRO

La arqueología oficial en España ha estado siempre más centrada en el arte rupestre del Paleolítico y ha desdeñado con frecuencia los grabados que no son prehistóricos, clasificando estos en grupos tan ambiguos como "grabados post-paleolíticos", "medievales", "pastoriles" etc. Sin embargo poco a poco ha ido surgiendo una visión diferente, tratando de poner orden en esos signos grabados en las rocas que no son paleolíticos ni prehistóricos, pero que abarcan un periodo superior a los dos milenios. Un puñado de especialistas (M.Almagro, Mª Carmen Sevillano, Ignacio Royo Guillén etc.)  han dedicado sus esfuerzos a catalogar diversas estaciones rupestres que por la temática de los símbolos o por el contexto claramente protohistórico de los mismos, se han podido agrupar como pertenecientes a las culturas de la Edad del Hierro.
Gracias a los trabajos publicados por estos especialistas, sabemos que estas representaciones con figuras humanas en actitud orante son muy escasas en el noroeste peninsular, pero tienen paralelos casi idénticos en otros lugares de España, como por ejemplo los grabados de la Sierra de Guadarrama o los de Mas de n´Olives en Lleida.
 Os pongo una fotografía de estos últimos cortesía de Ignacio Royo Guillén, uno de los mayores especialistas como ya dije antes en el arte rupestre de la Edad del Hierro, con quien he tenido el placer de presentar un trabajo conjunto sobre estos grabados en el congreso De artis rupestris celebrado en en noviembre del pasado año en Castellón (para el verano se publicarán las actas del congreso y se podrá consultar el trabajo en internet). Le agradeceré siempre su reconocimiento, su ayuda desinteresada y el impulso- empujón que me animó a divulgar estos vestigios. En su libro "El Arte Rupestre de la Edad del Hierro en la penísula ibérica" se pueden encontrar más ejemplos. Los paralelos en Europa también son abundantes, destacando los situados en los Alpes franceses (Valle de las Maravillas) y especialmente la zona italiana en Valcamónica. 





Calco general de los grabados antropomorfos orantes de Mas de n´Olives, situados cronológicamente  en la Edad del Hierro y con escenas similares a las del Castro Encarnado. Según  Diez- Coronel (foto Ignacio Royo)


Cierto es que sin un estudio detallado de todo el panel es complicado asegurar sin ninguna duda la cronología que proponemos para las figuras antropomorfas, pero mi condición de aficionado no me permite ir mas allá de las fotos nocturnas y de la mucha paciencia para localizar las mejores condiciones de luz. La limpieza, planimetría, catalogación y estudios deben ser realizados por profesionales del sector y encargados por las autoridades de Patrimonio.
 En todo caso, las coincidencias en cuanto al contexto (situados en un castro prerromano astur), el estilo e iconografía (coincidentes con otras manifestaciones artísticas de de Edad Del Hierro) parecen indicar que la opción más sencilla  puede ser la verdadera, por arriesgada que esta parezca. La representación de antropomorfos de manera esquemática y en particular la agrupación de figuras en actitud orante ha sido documentada en yacimientos prehistóricos y protohistóricos, siendo interpretada por los especialistas como una probable conexión con el mundo espiritual y funerario, además de las evidentes referencias a la actitud orante- danzante de las figuras. 




Estos grabados pueden ser un tesoro cultural tallado en la roca por aquellas gentes a las que hoy llamamos astures. Poco importa si fueron los primeros habitantes del castro en la Edad del Hierro o fueron sus descendientes a principios de nuestra era, ya bajo el yugo romano. 
 Estamos por consiguiente ante una manifestación artística prácticamente inédita en la provincia leonesa, que nos acerca al universo simbólico de las comunidades astures y las pone en relación directa (con algunos paralelos casi exactos) con otras culturas contemporáneas como pueden ser las de la Meseta central o los pueblos íberos del valle del Ebro. 
De aquellos primitivos habitantes castreños apenas conocemos hoy unos pocos símbolos conservados en las decoraciones de cerámicas y en algunos bronces (figuras geométricas, algún trisquel y poco más), A algunos les pueden parecer simples monigotes sin mayor importancia, pero un observador inteligente verá en estos grabados la huella de las diversas culturas que poblaron estas tierras durante los últimos dos milenios.  
 Por eso espero que las autoridades patrimoniales sepan valorar la singularidad e importancia de estos vestigios.

domingo, 4 de enero de 2015

COSAS DEL DEMONIO



En algún lugar de Maragatería localicé hace tiempo una roca rectangular de cuarcita, con una inscripción grabada a cincel con la leyenda   "SUELTA  LAS ALMAS EN EL NOMBRE DE JESÚS. SATANÁS"
Las letras están escritas en mayúscula, con una caligrafía aceptable para el tipo de soporte cuarcítico. La ortografía también es correcta con la colocación de la "m" antes de la "b". Pensé que esta regla ortográfica nos llevaría a la época actual, pero ya aparece reflejada en la Gramática de Antonio de Nebrija en el s XV. En todo caso no parece la obra de un pastor de hace varios siglos, sino de alguien con cierta cultura y a la vez temeroso de los enemigos de Dios.





Debemos hacer el esfuerzo de ponernos el la piel de la persona que grabó esa oración  en una época muy distinta a la nuestra, en unos tiempos en los que seguía vigente la creencia popular de que existe un modo de comunicación con las fuerzas protectoras, de tal manera que un simple mortal puede llamar la atención de santos benefactores o incluso la del mismo Dios.
Para ello se utilizan oraciones, salmos, conjuros, que se aprenden de memoria para casos de emergencia o necesidad, como calmar las tormentas y sus temidos rayos, contra el pedrisco que arruina las cosechas o incluso necesidades tan mundanas como encontrar algún objeto perdido.
Sin embargo, es en el terreno de lo sobrenatural donde se evidencian más profundamente estas creencias ancestrales, Se invoca a lo divino para defenderse de las brujas, del mal de ojo, de la mala suerte y sobre todo de las fuerzas del Mal. El diablo, el maligno, el demonio, Lucifer, Satanás...

En las campanas más antiguas de la catedral de Astorga ( de los siglos XV- XVI y XVII) podemos encontrar salmos de protección para los habitantes de la ciudad. Los siguientes datos están recogidos del trabajo "Sones y bronces de la catedral de Astorga", de Antonio Sanchez del Barrio:

 La campana conocida popularmente como "La Plegaria" presenta una inscripción en latín con letras góticas mayúsculas "VOX MEA CVNTORUMSIT TEROR DEMONIORUM"  (MI VOZ SEA EL TERROR DE TODOS LOS DEMONIOS).




Otra campana, de las llamadas "feriales" tiene la siguiente inscripción en letras góticas minúsculas, escrita en latín y cuya traducción es la siguiente:
" CRISTO REINA, CRISTO IMPERA. CRISTO NOS DEFIENDA DE TODO MAL"

Otra campana ferial fechada en 1699 con otra inscripción protectora, también en latín que se traduce :
"HE AQUÍ EL MADERO DE LA SANTÍSIMA CRUZ. HUID PARTES ADVERSAS.."

Hay otras dos campanas gemelas utilizadas antaño para anunciar la Pascua y llamadas por tanto "Las Pascualejas" con la misma leyenda "DOMINE CVN IRATVS FUERIS MISERICORDIAE" (SEÑOR, CUANDO ESTÉS ENFADADO CONCEDENOS TU MISERICORDIA"




Por último cabe citar una campana llamada "Bárbara" por estar dedicada a alejar tormentas con el texto en latín: " CON EL AUXILIO DE LA SANTÍSIMA MARÍA DE LA MAJESTAD, A MI, BÁRBARA, EL SEÑOR ME AYUDE PARA ALEJAR LAS DIABÓLICAS TEMPESTADES"

Hay también figuras representando a las fuerzas del mal en la fachada barroca de esta misma catedral. Siempre en actitud de derrota frente a las fuerzas divinas, como son el demonio pisoteado que aparece en la clave del arco, y una alegoría en la que una cigüeña sujeta con su pico una serpiente muerta.





 La cabeza de la culebra y parte del pico del ave han sido destruidos, posiblemente por un balazo a juzgar por un gran desconchón de forma cónica que hay en esa zona. Quizá fueron los franceses en el siglo XIX, pues ningún astorgano osaría disparar contra su catedral.

Es en este contexto donde debemos situar el texto grabado en la piedra que encabeza este post. La zona sobre la que se haya tiene un topónimo revelador : "El Teso de la Cruz". Con mucha probabilidad estuvo allí ubicado un sencillo monumento dedicado a las ánimas y la roca de cuarcita  pudo ser parte de la base de la cruz (en Maragatería los cruceros son humildes cruces de madera que se pudren con el tiempo y desaparecen si no se reponen, en contraposición con los magníficos cruceiros y petos de ánimas gallegos esculpidos en granito).
Nuestros antepasados sabían muy bien que Satanás es la encarnación suprema del mal y que  siempre está ojo avizor para apresar las almas de los muertos. Y que antes de ser el ángel caído fue llamado Lucifer (Luzbel, el portador de la luz), la obra maestra de Dios, tan perfecto que quiso ser como Él y no se dio cuenta que eso era pecado...


domingo, 23 de noviembre de 2014

LOS PETROGLIFOS LEONESES DE ANCARES



En esta entrada os anuncio nuevos descubrimiento de petroglifos prehistóricos en el noroeste de la provincia de León, concretamente en la zona leonesa de  Ancares, y ha sido otra vez un aficionado el protagonista de los descubrimientos, como viene siendo habitual desde que se descubrieron las primeras manifestaciones de este tipo. 
José Anglés Correa es un vecino de Fabero y gran aficionado a la montaña, que además de caminar admirando el paisaje y la fauna de la Sierra de Los Ancares procura fijarse también en esas cosas pequeñas que muchos no se paran a ver, como las huellas dejadas el el barro por el lobo o el oso, el águila que planea silenciosa o las luces lejanas de mundos perdidos que a veces se intuyen en los petroglifos de muchas rocas.
Gracias a esta forma de ver lo que le rodea, José Anglés ha localizado siete estaciones rupestres con petroglifos. Los paneles se encuentran diseminados por los valles que se forman en las distintas laderas del Pico Cuiña y tienen distintas localidades cercanas como Burbia o Suarbol. Están integrados en un paisaje de alta montaña y rodeados de fauna salvaje ( Ancares son Reserva de caza, Espacio Natural y han sido declarados por la UNESCO Reserva de la Biosfera). 

 ANCARES- I
 Está situado relativamente cerca de la localidad de Burbia, en el Valle de Vilouso, cerca de una antigua cabaña de pastores denominada “Refugio del Acebalín”. Los símbolos representados se componen exclusivamente de cazoletas grabadas en una roca de pizarra que aflora al ras de suelo. Aunque el afloramiento se prolonga y se eleva formando el típico risco que predomina en  Ancares y otras zonas montañosas, parece que los petroglifos se circunscriben a las zonas a ras de suelo, por lo que es muy posible que bajo la vegetación haya más grabados escondidos.



Ancares-I  Foto José Anglés

Lo que se puede ver a simple vista es una agrupación de cerca de una veintena de cazoletas, distribuidas sin orden aparente en el panel. Una fisura natural divide en dos la superficie, y a ambos lados se agrupan cazoletas de distintos tamaños. Algunas de las más grandes parecen formar una línea recta, aunque otras colocadas cerca no siguen esa pauta y rompen la supuesta  alineación. En la misma zona hay también otra roca con cazoletas. 
El entorno de esta estación rupestre  -cerca de la cabecera del valle y de la cabaña de pastores- pone en relación a los petroglifos con zonas favorables para la caza y de buenos pastos de verano para el ganado.

ANCARES-II

 El siguiente panel se encuentra situado en un crestón de cuarcita en la cara este del Pico Cuiña y es uno de los más interesantes de los encontrados por José Anglés. Aunque esté compuesto también por cazoletas  y surcos, el estilo de ejecución, así como la forma y distribución de las mismas confiere a estos petroglifos un aspecto distinto al de los otros paneles. pues se agrupan aquí de diversas maneras reconocibles,como las líneas rectas, que junto a otras iguales forman paralelas, además de dos cazoletas ovales. Hay también algunos surcos rodeando varias cazoletas y otros que sin embargo las unen,formando al menos una figura doble y una triple. Esta composición me recuerda a los petroglifos bercianos de "Las Abarrazas" en Santa Marina de Torre.

  


Ancares II Foto José Anglés



Ancares II Foto Miguel A. Gonzalez


La naturaleza esquistosa de la cuarcita en la que están grabados estos petroglifos hace que, si bien la superficie exterior está relativamente conservada,  se suelten muchas lajas y quizá se hayan perdido muchos más grabados de los que ahora podemos ver.
En cuanto al contexto, la situación es parecida a todos los demás, asociándose a valles y recursos ganaderos. Además, su emplazamiento a modo de atalaya y dominando todo el valle de Finolledo, refuerza la impresión de ser un excelente punto de vigilancia para el ganado y la caza mayor, y en el que quizá también se realizasen rituales propiciatorios.

ANCARES III

Este panel se localiza siguiendo una senda que parte de el Puerto de los Ancares en dirección al refugio del Pico Cuiña. Junto a esa senda, José Anglés localizó un curioso panel de cuarcita con unos surcos muy profundos y con más de una docena de cazoletas repartidas en la parte superior o "lomo" de los surcos. Esta composición es única hasta el momento en los Ancares leoneses, pero tiene un paralelo muy similar en los petroglifos maragatos de Peña Martín en Chana de Somoza.






Ancares V


Peña Martín en Chana de Somoza

Si bien la dureza de la cuarcita invita a pensar que los surcos puedan ser geológicamente naturales, no es fácil encontrar procesos erosivos similares en este tipo de roca.  El relieve en fuma de "U" de los surcos, la repetición de los mismos en tan corto espacio y el hecho de que precisamente entre los mismos se encuentren grabadas las cazoletas hace presumir el origen antrópico de los mismos, aunque quizá se pudieron aprovechar algunas fisuras naturales ensanchando y profundizando las mismas.

ANCARES IV

Siguiendo la senda antes mencionada se accede al refugio del Pico Cuiña, una antigua cabaña de pastores reconvertida actualmente en un lugar de descanso y protección de las inclemencias meteorológicas para montañeros y cazadores. A pocos metros de la cabaña se pueden localizar unas cuantas cazoletas repartidas en las cuarcitas que afloran a ras de suelo, unas de tamaño superior al normal y otras mas pequeñas formando líneas rectas y paralelas. 









ANCARES V


Estos petroglifos se sitúan en el paraje denominado “Brañas de Suarbol”, en un entorno rodeado por antiguas cabañas de pastores y corrales para el ganado ya derruidos. En las inmediaciones de los corrales se encuentran varias rocas con cazoletas, en un caso alineadas en línea recta y de buen tamaño, y en otra roca cercana una veintena de cazoletas repartidas por toda la superficie disponible. El entorno es imponente, una braña con excelentes pastos de verano, con la cabaña y los corrales circulares semiderruidos. He marcado digitalmente algunas cazoletas para que se pueda ver su disposición en el panel. 


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                                                        Ancares V. Fotos José Anglés


ANCARES VI

José Anglés localizó más paneles en otro valle que desemboca en el pueblo de Porcarizas, cercanos al paraje denominado “Las Charcas” y del refugio de montaña que está en esa zona cercana al “Pico Tres Obispos”. Se tratan de rocas diseminadas de difícil acceso con cazoletas grabadas. La primera es una superficie horizontal de cuarcita situada en un crestón a modo de atalaya y dominando el valle de Porcarizas con todo su esplendor. Hay más de cincuenta cazoletas de varios tamaños grabadas en este panel



                                             Ancares VI. Foto José Anglés



 ANCARES VII

El otro panel del valle de Porcarizas son unos interesantes afloramientos que contienen cavidades más profundas, con la particularidad de que de algunas cazoletas son ovaladas y están comunicadas por surcos bastante profundos que desaparecen bajo el manto vegetal. Es uno de esos paneles en los que mi impresión es que quizá solo estemos viendo la guinda y que el pastel esté debajo. 






RESUMEN


-Todas estas estaciones rupestres han sido localizadas por José Anglés Correa en sus excursiones por la montaña y suyas son también la mayoría de las fotos de este artículo. 
- Los descubrimientos han sido comunicados al Servicio Territorial de Cultura 
- Estos petroglifos son los primeros documentados en la comarca leonesa de  Ancares, los primeros de una larga lista que sin duda crecerá con el tiempo.
- Los motivos representados se componen casi en exclusiva de cazoletas, que pueden aparecer aisladas, formando parte de agrupaciones o formar algunos alineamientos. En algunos paneles hay también surcos asociados a las cazoletas.
- El contexto nos sitúa en zonas dedicadas a la subsistencia del ganado en épocas estivales en los que la sequía arrasaba la hierba de las llanuras. Son las brañas o pastos de altura, recorridos primero por los cazadores paleolíticos y después por los agricultores del Neolítico. Desde entonces y hasta hace bien poco han sido visitados por los pastores y sus rebaños, aunque no se puede olvidar tampoco el recurso de la caza mayor, explotado desde siempre y una práctica aún vigente en la actualidad.
-El soporte de cuarcita sobre el que están realizados es poco usual, por la propia dureza de la roca. La ausencia en todos los paneles de otros motivos más modernos como cruciformes, herraduras o firmas de pastores es reveladora, indicando al menos que no hay figuras representadas ( a parte de las cazoletas) que se puedan adscribir a los últimos dos milenios.
- Los petroglifos de Los Ancares confirman el estilo, la iconografía y la técnica de la mayoría de estaciones rupestres de la provincia. También se pueden equiparar los emplazamientos, con unos paneles situados en las inmediaciones de las brañas y relacionados por tanto con las actividades de las comunidades ganaderas, y otros situados en lugares elevados y estratégicos, como algunos riscos que se asoman a los valles a modo de atalaya desde donde se puede contemplar una panorámica privilegiada de todo el entorno.
Los emplazamientos son espectaculares y de acceso complicado, algunos apartados incluso de los senderos de alta montaña, con unas altitudes que oscilan entre los 1500 m en el valle de Porcarizas y los 1800 m de los cercanos al Pico Cuiña, lo que convierte a estos últimos en los petroglifos situados a mayor altitud (que yo conozca) en todo el noroeste peninsular   
 En lo que respecta a la comarca de los Ancares gallegos de Lugo, se confirma también el estilo e iconografía, como se deduce de los primeros descubrimientos hace tan solo un año en esa zona por Xabier Moure y Pilar  Carpente

CRONOLOGÍA ESTIMADA 
- Como ya sabemos, es muy difícil aventurar una cronología absoluta para estos paneles en los que solo hay cazoletas representadas. Las brañas han sido visitadas por muchas culturas diferentes, pero me resulta muy complicado digerir por ejemplo que una comunidad medieval realice cientos de cazoletas en la dura cuarcita y no deje plasmada ni una sola cruz. Tampoco me cuadra un pastor de la edad del hierro grabando cazoletas como si no hubiera mañana y sin representar ningún símbolo del variadísimo repertorio de esa época (armas, zoomorfos, escenas de caza y lucha...). Por eso me sigo reafirmando en mi impresión de que estas manifestaciones rupestres puedan ser de época neolítica.
Esas primeras comunidades ganaderas fueron las primeras en cambiar el entorno y adaptarlo a sus necesidades, y actualmente se intenta saber más sobre ellas. En ese sentido, es muy interesante el trabajo que han realizado Margarita Fernandez, Pablo Lopez y mi buen amigo David Gonzalez sobre " Las practicas ganaderas de la Cornisa Cantábrica", en el que se pone de manifiesto la existencia de monumentos megalíticos en algunas zonas de pastos de altura "lo cual da una idea del valor económico de la zona y de las estrategias de apropiación simbólica desplegadas en estos espacios por los grupos del Neolítico y la Edad del Bronce".

Para concluir,resaltar la importancia de estos petroglifos, que amplían el horizonte del arte rupestre leonés y se suman a un grupo cada vez más extenso. 
Y gracias otra vez a José Anglés por descubrir un mundo perdido en  Ancares