jueves, 16 de octubre de 2008

PEÑAFERRADA

Hay un paraje situado en el triángulo que forman Luyego, Villalibre y Lucillo. Se llama Valmediano y es un lugar precioso que visité buscando “Peñaferrada”, una roca en la que esperaba encontrar multitud de grabados y en la que solo me encontré una gran cubeta en el medio de un riachuelo, que por su profundidad se asemeja mas a la huella de un caballo que a una herradura propiamente dicha.
He decidido llamar a esta roca de Chana de la misma manera. Maragatería esta llena de topónimos idénticos en distintos pueblos, y nombres como Peñafurada, Peñaescrita, El castro, La corona, etc. son muy comunes.
A la vista del deterioro de la roca, y lo poco que se distinguen los grabados es un milagro que todavía los podamos contemplar. Quizá sea la primera y la última oportunidad que tenemos para rescatarlos del tiempo y del olvido.




La verdad es que se merecen tener mejor destino. La superficie vertical nos recuerda a un mural, y en su mayor parte la cantidad de grabados es tan numerosa que parece no haber un solo espacio sin decorar.





Mi silueta en esta foto sirve para comprender el tamaño real de la roca. No ganará ningún concurso de fotografía, pero me hace reír al recordarme en las rocas, de noche, pulsando el disparo retardado de la cámara y corriendo con las linternas a iluminar los grabados.
Mientras tanto, atonitos ante "el espectáculo", tres mastines se desgañitaban a ladridos interponiéndose entre las majadas y yo.
Puro teatro, esta raza leonesa te marca un límite, que es la seguridad de "su" ganado. Si no lo sobrepasas no hay nada que temer, aunque la "sinfonía" de ladridos esta asegurada.





No penseis que me quejo, al contrario. Hace mucho tiempo que no lo pasaba tan bien como en este último año.

Saludos